Alejandra Hernández Reyes explicó que el trabajo de las mujeres en la producción del mezcal no había sido visibilizado durante mucho tiempo, aunque siempre han estado presentes en los distintos eslabones de la cadena productiva, desde los viveros hasta la elaboración. Recordó que Puebla obtuvo la denominación de origen en el año dos mil quince, lo que fortaleció la industria. Señaló que aunque no existe un censo exacto de cuántas mujeres participan en Atlixco, su presencia es constante aunque poco reconocida.
Mencionó que históricamente, si bien los hombres producían el mezcal, muchas veces eran las mujeres quienes lo comercializaban. Afirmó que, pese a ello, el mundo del mezcal se ha generalizado como un espacio masculino, limitando la visibilidad y el reconocimiento al trabajo femenino dentro de la industria.
Enfatizó que su propio recorrido en el mezcal inició desde pequeña, ya que en su familia se producía para consumo propio y su abuela utilizaba el mezcal como remedio casero para diversas dolencias, lo que la vinculó emocional y culturalmente con esta bebida. Compartió que para ella el mezcal es tradición, memoria y un lazo con su infancia, además de un símbolo de identidad en Puebla y México.
Aseveró que con el paso del tiempo ha logrado el reconocimiento de la gente hacia su marca, La Atlixquense, y destacó que hoy existe un mayor interés del público en conocer tanto el proceso de elaboración como a las personas detrás de las marcas. Resaltó que la bebida debe apreciarse no solo como un producto alcohólico, sino como una tradición para degustar y valorar, siendo además una bebida orgánica con gran riqueza cultural.
Mencionó la importancia de la Asociación de Mujeres del Mezcal y Maguey en Puebla, que agrupa a más de cincuenta productoras de distintos municipios, incluidas históricas maestras mezcaleras como Reinalda Correa y Fausta Remedios. Recordó que ella también forma parte de la asociación nacional fundada por Yolanda Ruiz, que reúne a mujeres de todos los estados con denominación de origen. Narró que al inicio se sintió sola dentro del gremio, pues existía la percepción de que solo los hombres podían producir y comercializar el mezcal. Sin embargo, con la creación del Capítulo Puebla, del cual fue fundadora, descubrió que muchas otras mujeres —hijas, nietas y esposas de productores— también buscaban un lugar en la cadena productiva.
Enfatizó que Atlixco, además de ser un productor de mezcal, es un lugar con gran riqueza cultural y artística. Invitó a visitar el municipio, particularmente en eventos como el Valle de Catrinas, y mencionó que cuentan con la Galería Atlixquense, un espacio dedicado al arte y al mezcal en el centro de la ciudad. Indicó que en redes sociales pueden encontrarse como mezcal.latlixquense, tanto en Facebook como en Instagram, y reiteró su invitación para que la gente conozca más sobre el mezcal y el talento local.
Aseveró finalmente que en Atlixco existen diversas marcas lideradas por mujeres, como La Atlixquense, Mi Ofrenda, Agave Rosa y Tesoro de Atlapulco, lo que refleja el creciente papel femenino dentro de la industria mezcalera.